Una historia que vale la pena ser contada…

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Ellos son Vicky (43 años) y Fredy (42 años) originarios de la ciudad Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, empiezan su jornada laboral a las 6 de la mañana, son hermanos y se dedican a la elaboración de piñatas artesanales, ella con 30 años de trayectoria en esta noble labor (empezó siendo una niña con apenas 12 años) y él tan solo con unos cuantos años en esto. Él se vio obligado a aprender esta actividad, por la necesidad que le provocó su condición de salud; es diabético y a causa de esto es débil visual, por lo mismo dejo de trabajar de taxista para dedicarse de lleno a la elaboración de las piñatas a lado de su hermana, que lo apoya económicamente.

Ellos conservan el proceso original para elaborar las piñatas, ya que todos sus suministros son netamente artesanales y ecológicos. Utilizan aún como base la olla hecha de barro, a la cual le adhieren partes de papel periódico para forrarla y darle forma, el pegamento que utilizan se llama engrudo (mismo que es elaborado a base de harina para pan y agua) y para darle el toque final utilizan partes de cartón, cartoncillo y papel crepe de colores.

Las jornadas de trabajo van de 10 a 12 horas diarias, ya que el engrudo tarda en secarse y las piñatas tienen que exponerse al sol durante mucho tiempo, para lograr la firmeza necesaria y poder entregarlas al cliente con garantía de satisfacción.

Cuando las piñatas están terminadas se procede a ser entregadas en los mercados públicos de esta ciudad capital, donde se encuentran sus marchantes para recibirlas y venderlas al público que se da cita en esos lugares.

Pueden contactarlos al número 961 3371800. Hagan sus pedidos!

Son esas historias que inspiran y motivan a seguir dando siempre lo mejor de uno mismo.

Del muro de Rubisel G. Camacho

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